¿Y ustedes, trabajan mejor bajo presión? ¿Se toman varias cafeteras enteras para resistir las jornadas? ¿Si no están bajo presión duermen demasiado? ¿Son adictos al stress? oigan la cancioncita e identifiquense, a continuación les dejo la letra… (disculpen la calidad pero no encontré la original)
Durante todo el día de ayer me encontré por los blogs varios posts dedicados a la mujer por su día, y he encontrado de todo, opiniones en contra (como nos platica un poco Aleiex en su post que ha titulado Día del neo-sexismo) y otras tantas cuestionándolo (cómo el señor Árbol en su post titulado Mujeres). Todos tenemos una opinión sobre esto y no me pondré a discutir si son válidas o no. En este caso vengo a plantear el papel de la diseñadora dentro de nuestro mundillo.
En las clases en la universidad me he topado con varios maestros que nos insisten en que tenemos que saber hablar para vender nuestros diseños. Que tenemos que saber demostrar todo lo que hicimos en un diseño y no quedarnos callados y esperar que el cliente juzgue a sus anchas sin saber lo que hay de trasfondo. Se me hace un excelente pretexto para quitarse la pena y hablar de nuestro trabajo. Sin embargo muchas veces al esforzarnos por lograr esto (o por falta de conocimientos generalmente) llegamos a decir una sarta de tonteras sin fundamento para impresionar al cliente.
El lujo es la manifestación de la riqueza ordinaria que quiere impresionar a quien se ha quedado pobre. Esta frase me la topé cuando empecé a leer el libro de “¿Cómo nacen los objetos? De Bruno Munari”. Un pedagogo del diseño que tiene unos apuntes muy interesantes sobre la metodología proyectual y entre las primeras cosas que aborda es una pequeña reflexión sobre el lujo; y justamente quiero hacer referencia a esto porque creo que en nuestra sociedad el lujo es visto como estigma de superioridad.
Mientras leía las noticias me encontré con una nota que me llamó la atención. El famoso logotipo de la mítica banda Rolling Stones será subastado el 7 de Diciembre al mejor postor. Se habla un poco del diseñador que lo hizo y cuanto cobró (86 dólares) en 1970 por hacer el trabajo. Después de esta subasta, si el logotipo llega a precios estratósfericos el diseñador (John Pasche) tal vez querrá ahorcarse a menos que le toque una tajada del pastel.

Generalmente cuando se entra a estudiar diseño, de cajón existen cursos para “aprender a dibujar” con el fin de tener una idea más o menos decente de la composición, perspectiva e igualmente proporciones humanas. En mi caso llevé 3 cursos de Representación Gráfica; lo cual se me hace demasiado, creo que con 2 ya quedas. En diseño no debes ser casi un maestro en el dibujo (aunque algunos digan que sí).
Más de una vez amigos de otras carreras me han dicho que actualmente no puedo darme el lujo de cobrar bien mis diseños por el puro hecho de que soy estudiante (o sea aún no soy nadie), pero para esto me dan una solución macabra: “Primero tienes que ser famoso”. ¡Oh sí… famoso! y si se puede ultrafamoso y bonito mucho mejor.
Primeramente un sofisma es un razonamiento con que se quiere defender lo que es falso, y la tecnología enfocada a diseño se relaciona mayormente con las herramientas de software (Corel, Adobe, Macromedia) y las plataformas (Mac, PC). En este post expongo un par de razonamientos erróneos de los cuales un diseñador gráfico y de información deben dejar atrás respecto a programas y computadoras se refiere.
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