
El pasado viernes 9 de mayo Alquimistas de Diseño se quedó sin estudiantes universitarios, ya que Eyra presentó exitosamente su examen profesional para así ser licenciada en Diseño de Información. Muchas felicidades por este logro, esperamos muy pronto Eyra vuelva a escribir por aquí, ya que nos tiene muchos posts pendientes.
Y por cierto, como dato curioso, Eyra tuvo que presentar todo su examen con cubrebocas. Igualmente los asistentes teníamos que portarlo y sentarnos bastante distantes los unos de los otros a la hora de la presentación, ya saben… por todo esto del virus H1N1.
En fin ¡muchas felicidades nuevamente!

En lo personal, casi siempre he estado en contra de los concursos de diseño, la razón ha sido debido al mal camino que le dan los organizadores al talento y buenas intenciones de jóvenes diseñadores por sobresalir. Sin embargo, no quiero generalizar y he optado por darle una oportunidad a esto de los concursos, siendo Alquimistas del Diseño los organizadores. Tiempo atrás, nuestros visitantes nos han escrito varias veces para que organicemos algún concurso, pero hasta hace poco que charlé con un buen colega, me hizo retomar la idea.
Así que todo lanzó la siguiente pregunta: si Alquimistas del Diseño organizara un concurso de diseño (valga la redundancia) ¿cuál sería el tema?, ¿cuál sería la dinámica?, ¿qué te motivaría a participar en él? (No se vale decir millones de dólares).
No sé si nos animemos a hacerlo, pero me gustaría su punto de vista.
¡Saludos!

Creo que la palabra experto cuando calificamos niveles de conocimiento es de lo más trillado, comprometedor y a la vez incierto para comunicar la confianza en nuestro trabajo. Es tan común ver en sitios de empresas leyendas como: “somos expertos en… y líderes en… y nos la sabemos de todos todas en…” que uno ya no puede creer eso. Normalmente si hemos de salir de la carrera de diseño, se ha de suponer que somos expertos en diseño y si nos juntamos con otro diseñador pues ya teneos un despacho de expertos en diseño ¿o no?, pero no es tan sencillo. Yo me pregunto ¿qué tan relevante y necesario es decir que somos expertos en diseño cuando la palabra “diseño” y “experto” abarcan tantas cosas y dice tan poco de nuestra forma de trabajar?

En cada uno de los productos de Google que usamos diariamente hay ciertos elementos, ciertas características que aunque muchas veces no son tangibles, nos hacen sentir que estamos usando un producto de Google. ¿Qué es lo que les da ese feeling?

En esta ocasión les presento una entrevista muy interesante que realicé a una de las filósofas más peculiares que he conocido: Laurence Le Bouhellec Guyomar. Ella me da una clase llamada Arte y sus Discursos en la que expresa una opinión algo diferente a lo que estamos acostumbrados a escuchar. En esta entrevista veremos su punto de vista respecto a temas como la discusión del “diseñador como artista”, la relación arte-diseño, la firma del diseñador, la formación del diseñador en el arte, entre muchas cosas más.
Esta pregunta a veces nos la formulamos en el trabajo… y me he puesto a pensar que tal vez habría estudiando alguna carrera técnica relacionada con la computación, para dedicarme a ensamblar o vender computadoras y cosas relacionadas. O tal vez habría terminado siendo pintor o caricaturista (acepto que sí me gusta pintar y dibujar). Ambas cosas me habría gustado tanto como lo que hago actualmente.
En fin de no ser diseñador ¿tú por qué camino te habrías ido?

Esta es una pregunta que muchos nos hacemos, sobre todo cuando comparamos los gastos que tienen otras carreras como: actuaría, derecho, contaduría o administración. Así que no es nada raro cuestionarse ¿porqué estudiar diseño es tan caro?, ¿es necesario hacer ese nivel de inversión en materiales y recursos para poder asimilar el conocimiento? Yo digo que NO. A continuación algunas interesantes razones que encarecen innecesariamente la disciplina.
Las alternativas de diseño baratas están a la alza, para qué gastar en diseño si lo importante es tener los papelitos impresos y enviados directito a tu casa?…
Seth